"Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra".

(Salomón Jedidías ben David, Qohelet 11:1, 2).
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domingo, 10 de julio de 2011

RECENSIÓN DE CARTA DE PLÁCIDO FERRÁNDIZ DE ALICANTE




A PLÁCIDO FERRÁNDIZ DE ALICANTE ESPAÑA

Correo de Plácido Ferrándiz de Alicante, España.
Para: Gino Iafrancesco V.

El 28 de enero de 2009 9:47, Plácido Ferrándiz escribió:


Saludos de nuevo desde Alicante (España), querido hermano Gino. Soy Plácido.

Imagino que debe estar muy ocupado, por otro lado tengo tantos deseos de aprovechar su sabiduría en el Señor... No espero que responda a mis correos inmediatamente, cuando usted buenamente pueda y quiera.

Esta vez quisiera preguntarle sobre un asunto de apologética. Para muchos es un escándalo el Dios del Antiguo Testamento especialmente por esos textos en los que ordena directa o indirectamente ejercer violencia, exterminio, genocidios... La consagración de los levitas en Sinaí a filo de espada, el castigo a la rebelión de Coré, la conquista de Canaán, las leyes sobre el anatema, el genocidio de los amalecitas en 1Sm 15, Elías y los profetas de Baal... por poner algunos ejemplos.
Yo sé que los cristianos vemos esos textos desde la revelación definitiva del verdadero rostro de Dios en Jesús, y que hacemos una lectura 'tipológica', 'espiritual', de esos episodios, muy rica y edificante. Pero la verdad es que eso no anula los hechos históricos que se narran, violencias tremendas que la Biblia afirma ordenadas por Dios, y la pregunta acerca de cómo esa imagen de Dios puede ser compatible con el Padre de Jesús, y no tengo respuesta ante ello.
Si usted tiene algo de luz sobre esto me será de mucha bendición.

También quiero preguntarle si tiene inconveniente en que cuelgue en mi blog algún escrito suyo, citando la fuente por supuesto.

Gracias y que Dios le bendiga mucho en su vida y ministerio.
Plácido Ferrándiz.


Respuesta de Gino Iafrancesco V. 
para Plácido Ferrándiz.

Muy apreciado hermano Plácido, paz a ti en Jesucristo y a toda tu familia. Aquí Gino desde Colombia.

Como escribía Jeremías desde Yahveh: "Así dijo Yahveh: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que Yo soy Yahveh, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Yahveh" (Jer.9:23,24).

Ciertamente mirando nosotros desde la penumbra humana, y desde los intereses y las cosas meramente del hombre, no ponemos la mira en las cosas de Dios, y las tinieblas nos oscurecen todo lo relativo al derecho divino. Vemos parcialmente, pero no desde lo Alto, a menos que la gracia de Dios nos vaya abriendo los ojos para ver un panorama cada vez más completo. Pienso que eso nos acontece a todos los hombres.

Recordaba precisamente el caso de Marción, en la iglesia primitiva, que hasta llegó a pensar que el Padre de nuestro Señor Jesucristo era un Dios distinto al del Antiguo Testamento que apenas sería un demiurgo equivocado. Pero le respondieron muy bien Ireneo, Tertuliano y otros.

Cuando Dios fielmente habló con Abraham y le explicó que su descendencia sería esclava en tierra extraña por unos 400 años, le dio una razón a su amigo, aunque Él no tenga porqué dar cuenta de ninguna de Sus razones; pero le aclaró a Abraham que la espera sería "porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí" (Gn.15:16b). Dios tiene derecho a corregir y castigar la maldad de una nación; y a veces lo hace permitiendo la invasión de otra, que a su vez será también justamente juzgada. Y en el caso de los inocentes que perecen, simplemente fueron trasladados a mejor vida, y librados de circunstancias que les harían más daño. Dios no mandaba la tortura atroz, sino apenas la pena de muerte expedita. En el caso de los amalecitas, ellos habían hecho lo mismo y peor con los inocentes de Israel.

El Juez de toda la tierra nunca hará nada injusto, sino conforme a Su carácter plenamente revelado en Jesucristo. A veces nosotros no le entendemos, y la serpiente procura que malentendamos a Dios (Gn.3:1b, 4, 5); y por eso Pablo nos dice en Romanos que en el Evangelio la justicia es de fe y para fe (1:17). Pero a medida que nuestros ojos van siendo abiertos al soberano derecho y superior carácter divinos, nuestras propias conciencias justifican la sabiduría, rectitud y bondad divinas.

Desgraciadamente el hombre se ha olvidado de los derechos del Dios Soberano, Santo, Fiel y Misericordioso, y no ha puesto la debida atención a Sus razones. Además tampoco hemos tenido en cuenta la continuidad en ultratumba. Por eso nuestros paradigmas cambiantes no incluyen todo lo que Dios incluye, hasta que la gracia y la revelación de Dios opere en nosotros la mente y el sentir de Cristo. Tampoco hemos entendido, por ceguera, lo que significa ofensa de lesa majestad. Pero empezaremos a entenderlo cuando seamos nosotros mismos los ofendidos. Y aquí cabe perfectamente el caso de la contradicción de Coré. Pero también hay preciosos hijos de Coré entre los salmistas, con preciosísimos Salmos.

Amado hermano, te agradezco mucho el que me hayas honrado con tus sinceras inquietudes. No lo merezco. También te agradezco el que desees publicar algo de nuestra parte en tu(s) blog(s). Hermano, el Evangelio y la verdad de Jesucristo es propiedad común de toda la Iglesia.
 Si algo de ello puedes rescatar en mis blogs, pues hermano, de mi parte tienes la plena libertad de publicar lo que desees. Para mi es también otra honra que me concedes.

La paz de Dios en Cristo continúe contigo y los tuyos. Gino.

sábado, 9 de julio de 2011

RECENSIÓN DE LA SINOPSIS DEL LIBRO "EL DIOS EXILADO" DE LA DRA. MARILIA P. FIORILLO


ACERCA DE LA SINOPSIS DEL LIBRO
“EL DIOS EXILADO”
DE LA DRA. MARILIA P. FIORILLO


Correo de Paulo Sergio Almeida para Gino Iafrancesco V. y Arcadio Sierra Díaz.

Amados hermanos Gino y Arcadio:

Me gustaría que me ayudasen con sus opiniones.  Recibí un correo de una persona pidiéndome que divulgase el lanzamiento de un libro en el blog “Hijo Varón”. No conozco a la persona, ni al libro, ni a la autora del libro; y quedé de darle respuesta después, mas aún no he respondido. Entonces fui a pesquisar. El nombre del libro es: “El Dios exilado”, escrito por la profesora Dra. Marilia Fiorillo. Descubrí que ella es la mayor autoridad brasilera en el asunto del Gnosticismo, según lo leí en algunos sitios.

Remito en el anexo un artículo escrito por la mencionada Profesora . No tengan prisa en examinar; y cuando pudieren, si lo pudieren, es claro, díganme su parecer. Abajo algunos datos del libro del que os hablé:


Marilia Pacheco Fiorillo.-

Posee graduación en Ciencias Sociales por la Universidad de San Pablo (1979), especialización en Epistemología del Psicoanálisis en la Unicamp, cursos de extensión en el área de Letras Clásicas, y doctorado en Historia Social por la Universidad de San Pablo (2004), con tesis sobre Historia de las Religiones. Actualmente es profesora doctora, en dedicación exclusiva, de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de San Pablo. Fue editora de Vea, Esto es y Hoja de San Pablo, y articulista y colaboradora de innumerables publicaciones. Tiene experiencia en el área de la comunicación, con énfasis en Comunicación y Periodismo  e Historia de las Religiones, actuando principalmente en los siguientes temas: Análisis del Discurso Religioso, Lenguaje Periodístico, Historia y Fenomenología de las Religiones, Filosofía política.  


Respuesta de Gino Iafrancesco V.


Amado hermano Paulo Sergio, paz en nuestro Señor Jesucristo. Acabé de leer la Sinopsis del libro “El Dios exilado” de la Dra. Marilia Pacheco Fiorillo acerca del Gnosticismo. El tema de ella me resulta familiar, pues por esas gracias del Cielo poseo y he leído los libros gnósticos de la Biblioteca de Nag-Hamadí a los que ella se refiere, como también he leído  de los libros que eran conocidos acerca de los gnósticos antes del descubrimiento de Nag-Hamadí, y especialistas en gnosticismo y acerca de ellos, tales como F. M. Sagnard, A. Orbe, A. Piñero, J. Monserrat T. y F. García B.; igualmente libros de la cultura clásica helenística, y del moderno psicoanálisis (Las Obras Completas de Sigmund Freud, y también otros autores). Y también, por la gracia de Dios, conozco los escritos de amados hermanos cristianos ortodoxos primitivos, que tuvieron que luchar contra la Serpiente en ellos (los gnósticos). En verdad somos deudores a Ireneo de Lyon, Hipólito de Roma, Tertuliano de Cartago, Epifanio de Salamina y otros como ellos, que desvendaron y refutaron la falsamente llamada Gnosis, como ya antes de ellos lo habían hecho especialmente los Apóstoles de Jesucristo: Pablo y Juan; como también Pedro en su lucha contra Simón Mago, discípulo de Dositeo, gnóstico pre-cristiano. A las consideraciones racionalistas de Adolfo Harnack al respecto, bueno es matizarlas con las de Reinhold Seeberg y James Orr, en el contexto de la Historia de los Dogmas. Conozco también los libros de la vertiente moderna latinoamericana llamada también de gnóstica, tales como los del colombiano Samael Aun Beor, y los del chileno luciferiano pro-nazi Miguel Serrano, que sostuvo con C. G. Jung una afinada comunicación. Jung tenía especial simpatía por Abraxas, principado maligno que había tomado posesión de Daniel Mestral,  ya hoy el ex-satanista "hijo del fuego", liberado por el Señor Jesucristo, Hijo de Dios. Haré también mención de los libros de William Schnoebelen, ex-masón y ex-luciferiano, que delata, como otros, el uso de la literatura de C. G. Jung en las iniciaciones luciferianas. Se mantiene esta amplitud heterodoxa en las consideraciones del polifacético gnosticismo, pese a los insatisfactorios Acuerdos de la Asamblea de Mesina en 1966, que intentó delimitar los contornos del Gnosticismo. La dinámica de la realidad desborda los mojones.

Por la Sinopsis del libro “El Dios exilado” de la Dra. Marilia, podemos ver que el libro completo es bien erudito. Mas la misma Sinopsis ya permite percibir el espíritu de ella y de la bibliografía de que se vale. La Nueva Era, que es la vieja era de nuevo, en forma de neo-paganismo, y fomentada por los linajes y clanes ocultistas del druidismo de los Iluminati, es deudora en estos tiempos también de los gnósticos, principalmente por la influencia de personas tales como Carlos Gustavo Jung, el discípulo disidente de Sigmund Freud, afín del Mitraísmo y del Gnosticismo, especialmente de Basílides, cuyo nombre adoptó como pseudónimo para sus “Siete sermones a los muertos”. (Véanse, por ejemplo, los libros: “El Culto Jung” y “Jung, el cristo ario”, del psicólogo clínico Richard Noll, profesor de Historia de la Ciencia, de la Universidad de Harvard, ganador del premio de la Asociación Americana de Publicadores al mejor libro de Psicología; "Recuerdos, sueños y pensamientos” de Jung con su discípula Aniela Jaffé, “Misterium coniuntionis”, “Estudios alquímicos”, "Psicología y Alquimia” y otros del mismo Jung).

La honra que ellos conceden a la insolencia de la blasfemia gnóstica, típica de Carlos Gustavo Jung, permite discernir el espíritu de la Serpiente detrás de todo aquello. Igualmente se percibe la insolente blasfemia en el desconocimiento del Único Dios Verdadero,  Yahveh Elohim, revelado en el Señor Jesucristo de la Biblia. Es fácil percibir la simpatía de ellos por el espíritu ofídico de la Serpiente en el Gnosticismo, y al mismo tiempo la insolencia y blasfemia contra  Yahveh Elohin, el Único Dios Verdadero. La teología modernista y apóstata, especialmente aquella de la llamada “muerte de Dios” (por ejemplo, de Altízer, W. Hamilton, Paul van Buren, por un lado, y J. Robinson por otro), también está detrás de aquellas simpatías pro-gnósticas.

El sitio “Hijo Varón” que mi hermano Paulo Sergio Almeida dirige, es un espacio de la Fe cristiana bíblica ortodoxa, y sería una gran necedad confundir a los lectores incautos, al exponerlos a las sutilezas del espíritu y motivos de la Serpiente, disfrazada de árbol del conocimiento del bien y del mal, pero vacía del Árbol de la Vida. El menosprecio de nuestra Fe es evidente en el espíritu de la Dra. Marilia y de su bibliografía. Pues en la exposición de ellos acerca del Gnosticismo, que puede pretenderse científica, se pueden percibir sus simpatías y las de sus preceptores.

Ellos tienen sus propios espacios para que en ellos se encuentren las aves del mismo plumaje. Pero el espacio Cristiano Bíblico no debe ser ingenuo en prestarse para el espíritu y motivos de la Serpiente. Podemos ser decentes, mas no ingenuos. Personalmente me gustaría tener el libro completo de la Dra. Marilia, e incluso dialogar, si fuese preciso, mas desde una posición clara y definida en la Fe Cristiana Bíblica. El propósito del sitio “Hijo Varón” no es abrir la puerta a cualquier espíritu, pues nuestro inclusivismo es meramente cristiano bíblico, y al interior de la familia de Dios, a la Luz de las Sagradas Escrituras: La Biblia. Somos cristianos bíblicos, no humanistas. Somos teocráticos. No podemos evitar la enemistad impuesta por el Señor Único Dios, Yahveh Elohim, entre la Simiente de la Mujer: El Hijo Varón, y la simiente de la Serpiente (Gn.3:14,15; Ap.12:1-17). Amamos a las personas, pero no compartimos con los deseos propios de los hijos del diablo, de hacerse a sí mismos dioses. Sí somos humanitarios, no humanistas, y procuramos comprender los dramas humanos, en nuestro contacto con la miseria humana; y por eso estamos dispuestos a dialogar desde nuestra Fe; pero no debemos ser ingenuos e imprudentes. Shalom, amado hermano Paulo Sergio. Quedo a disposición de mi hermano. Vuestro en Jesucristo: Gino Iafrancesco V., 2008.

P.D.: Soy conciente de que esta recensión servirá al propósito del pedido de la Dra. Marilia, o su editorial, mas también permitirá mostrar a los estudiosos nuestro ángulo en este asunto.

Traducción ampliada del portuñol al castellano del mismo autor.

viernes, 1 de julio de 2011

F U N D A M E N T O S / prefacio e índice

FUNDAMENTOS


FUNDAMENTOS
G1NO IAFRANCESCO V., 1983
© Los derechos son del autor. Se permite la reproducción total de este documento, con la
única condición de citar la fuente, a fin de que pueda comprobarse y preservarse la autenticidad
del texto.
FUNDAMENTOS
Esquema
De enseñanzas
Cristianas básicas
1983

GINO IAFRANCESCO V.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco al Señor por la existencia, la vida, la salvación, el llamamiento y la
oportunidad de escribir este libro y ponerlo a disposición del público.
Gino Iafrancesco V.

Dedico esta obra
a toda persona
que con corazón honesto
se avoque a su lectura.


PREFACIO

El presente esquema de enseñanzas cristianas básicas no pretende agotar el tema; se trata
simplemente de una diagramación panorámica de lo que nos muestra el Nuevo Testamento
acerca de la didáctica primaria que escogió usar el Señor Jesús, y tras Él, sus apóstoles y la
iglesia primitiva.
Se ha hecho abundante uso de citas de las Sagradas Escrituras, generalmente según la
difundida versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, revisión del año 1960; sin
embargo, donde lo hemos creído conveniente en aras de una mayor claridad, se ha usado una
aproximación castellana al texto griego de Wescott y Hort.
Aconsejamos que para un mayor aprovechamiento del presente estudio escritural, el lector
acuda a las Escrituras mismas para cerciorarse de las citas aducidas y observar su contexto. En
el caso muy probable de que el lector sea cristiano, entonces le damos el consejo adicional de
invocar al Señor cuando vaya a leer y orar en el espíritu mientras lee; de tal manera dependerá
del Señor mismo para un mejor aprovechamiento.
Este trabajo constituye un estudio escrito por el autor en el año 1983, en la República del
Paraguay.
El autor asume la responsabilidad gramatical del uso de mayúsculas en las palabras comunes
que se refieren a la Persona y Obra del Señor.

Gino Iafrancesco V.

CONTENIDO

PARTE I
I. Identificando prioridades
II. El Fundamento puesto
III. La Persona
IV. La Obra
V. La Doctrina

PARTE II
VI. Las fiestas solemnes
VII. Pascua: Cristo Crucificado
VIII. Ázimos: Cristo Comulgado
IX. Primicias: Cristo Resucitado
X. Pentecostés: Cristo Glorificado
XI. Trompetas: Cristo Anunciado
XII. Expiación: Cristo Abogado
XIII. Tabernáculos: Cristo Esperado

PARTE III
XIV. Los Primeros Rudimentos
XV. Arrepentimiento
XVI. Fe en Dios
XVII. Doctrina de bautismos
XVIII. Imposición de manos
XIX. Resurrección de muertos
XX. Juicio Eterno


PARTE IV
XXI. El Reino de los Cielos se ha acercado
XXII. La Regla
XXIII. Sobre esta Roca
XXIV. El Sello del firme fundamento de Dios

PARTE V
XXV. La Unidad del Espíritu
XXVI. Un Cuerpo
XXVII. Un Espíritu
XXVIII. Una misma esperanza
XXIX. Un Señor
XXX. Una Fe
XXXI. Un Bautismo
XXXII. Un Dios y Padre

PARTE VI
XXXIII. El Fundamento de los apóstoles y profetas
XXXIV. Las Iglesias de los santos
XXXV. La Doctrina de los Apóstoles
XXXVI. La comunión unos con otros
XXXVII. El Partimiento del Pan
XXXVIII. Las Oraciones

PARTE VII
XXXIX. El Propósito de Dios

VII: EL PROPÓSITO DE DIOS

PARTE VII

"9...EL MISTERIO de su voluntad, según su beneplácito,
el cual se había propuesto en sí mismo,
10de reunir todas las cosas en Cristo,
en la dispensación del cumplimiento de los tiempos,
así las que están en los cielos como las que están en la tierra".

Efesios 1:9b,10


XXXIX

EL PROPÓSITO DE DIOS

Cuando se construye una casa, después de colocarse los primeros fundamentos, se
acostumbra dejar las guías que señalen hacia dónde debe continuar la construcción; asimismo,
después de haber bosquejado brevemente hasta aquí, el fundamento cristiano sobre el que
descansan las iglesias de los santos mientras peregrinan hacia la estatura del Varón Perfecto
con miras al Reino eterno en la gloria de Dios, me ha parecido apropiado señalar las guías que
muestran hacia dónde se dirige la construcción de la gran Casa de Dios; es decir, cuál es en
definitiva el propósito de Dios hacia el cual apunta todo su operar. Enfocaremos, pues, esta consideración desde dos perspectivas: el propósito universal y el propósito individual; qué
quiere Dios con todo el universo y qué desea para cada individuo, no importa la diversidad de su
función.

Acudimos entonces primeramente a un importante pasaje paulino de su carta a los efesios
(1:3-14), subrayando aquí las frases que a este respecto nos parecen claves: "3Bendito sea el
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los
lugares celestiales en Cristo, 4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo para
que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5en amor habiéndonos predestinado para ser
adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6para
alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 9dándonos a
conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí
mismo, 10de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los
tiempos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra. 11En él asimismo tuvimos
herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas
según el designio de su voluntad, 12a fin de que seamos para alabanza de su gloria... 14la
redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria" (Ef. 1:3-6, 9-12, 14c).
Leemos aquí, pues, que la voluntad de Dios, que era un misterio, se nos ha dado a conocer a
los santos en Cristo revelándonos su propósito para con lo que está en los cielos y en la tierra;
y ese Gran Propósito Divino para con el universo es: REUNIR TODAS LAS COSAS EN
CRISTO. Hacia esto avanza todo el operar de Dios, quien se ha propuesto esto.
Desde la rebelión de Lucifer y sus huestes en el cielo, e incluyendo la rebelión del hombre
desde el Edén, las cosas en el cielo y en la tierra no están todas en su debido lugar, sujetas a la
obediencia del soberano Altísimo. Dios, pues, que conocía todo esto anticipadamente, lo ha
ordenado de manera que ahora en Cristo Jesús todas las cosas sean reconocidas por Él o a Él
sometidas. Es decir, que todas las cosas sean efectivamente reunidas en el Hijo de Dios. Dios quiere hacerle bodas a Su Hijo (Mt. 22:2); quiere que Él tenga la preeminencia en todo (Col.
1:16-20). Todo lo hizo por Él y para Él. El Hijo es el heredero de toda plenitud, por lo cual Éste
se ha sentado a la diestra del Padre esperando que todos sus enemigos le sean puestos por
estrado de Su pies.

Pero además, Dios quiere también que Su Hijo Unigénito sea también el Primogénito entre
muchos hermanos semejantes a Él; con lo cual queda expresado el propósito para con cada hijo
de Dios: llevarnos a la estatura de Cristo Jesús; conformarnos a la imagen de Su Hijo, como está
escrito: "28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien; esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. 29Porque a los que antes conoció, también los
predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el
primogénito entre muchos hermanos" (Ro. 8:28,29).

De tal manera, la sabiduría de Dios es dada a conocer por medio de la Iglesia a los principados
y potestades en los lugares celestiales "conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús
nuestro Señor'' (Ef. 3:10,11 ). Dios se propuso, pues, que resultemos adoptados hijos de Dios
todos los que estamos en Cristo, viviendo en santidad e inmaculez delante de Él, “para alabanza
de su gloria y de su gracia".

Desde la eternidad el Padre ha amado al Hijo y le ha dado todo; por medio de Él se expresa y
quiere que todas las cosas le estén sujetas de manera que Él sea manifestado en todas ellas.
Dios entonces ha llevado a la Cruz toda la vieja creación rebelde, para comenzar en la resurrección
de Su Hijo una Nueva Creación fiel al Propósito Divino. El Hijo, a Su diestra, tiene, pues, el
poder de sujetar a Sí mismo todas las cosas; por lo cual, habiendo enviado en Su nombre al
Espíritu Santo con este propósito de glorificarle, entonces opera ahora mediante Su Cuerpo, la
Iglesia, de la cual es Cabeza, trayendo, por Su virtud, a cada miembro, hacia la configuración en
Su propia imagen; de modo que aun la naturaleza le sea entonces sujetada, para Él devolverlo
todo al Padre en reconciliación, habiendo juzgado a los irredentos. Por todo lo cual, podemos
ver al final la Ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén, teniendo la gloria de Dios, y asentada como
Capital Universal del Reino de Dios, donde todas las cosas expresarán a Dios, dándonoslo a
conocer en Cristo, vida sustentatriz y eterna. Conocer a Dios y a Cristo es la vida eterna (Jn.
17:3).

Lo urgente, pues, para colaborar con el propósito de Dios, es traerlo todo a la obediencia a
Cristo, comenzando por nosotros mismos, área tras área, y de gloria en gloria, hasta fermentar
toda la masa. Para lograr esto se nos ha concedido el Espíritu Santo, que nos participa el poder
de la victoria de Cristo sobre Satán, la carne, el pecado, el mundo y la muerte, mediante la fe
viva que nace de oír la Palabra de Dios, y que opera mediante el Amor.
La Iglesia, sujeta al Espíritu, es, pues, el vehículo de reconciliación que sostiene en el mundo
la vanguardia del Propósito Divino, por el Espíritu Santo.
_ _ _ _ _
Gino Iafrancesco V.
23 de abril a 5 de octubre de 1983
Paraguay


ROMA EN LA PROFECÍA DE DANIEL / índice y prefacio



ROMA EN LA PROFECÍA DE DANIEL

© Roma en la profecía de Daniel.
Consideraciones básicas en la escatología.
Gino Iafrancesco V. - Paraguay, 1983.

ROMA EN LA PROFECÍA
DE DANIEL

CONSIDERACIONES
BÁSICAS
EN LA
ESCATOLOGÍA

por:
GINO IAFRANCESCO V.


AGRADECIMIENTOS
Mi agradecimiento a Dios por la oportunidad y facilidades de escribir este libro y presentarlo a quien pueda interesarle.

DEDICATORIA

Dedico este trabajo a toda aquella persona que se acerque a él para recibir alguna ayuda. Lo dedico también
especialmente a mi familia: a Myriam mi esposa y a mis hijos Silvana, Esteban, Claudia, Rebeca, Elizabeth,
Patricia y Salomé,  a mis nietos Juanita, Salomé y Mateo, y a mis yernos: Iván, Jasir y Cristian..

CONTENIDO

Prefacio

Presentación

Nota Preliminar:
Credenciales del libro de Daniel ante la crítica

Capítulo uno:
Hierro en los pies

Capítulo dos:
La cuarta bestia

Capítulo tres:
Un rey altivo y enigmático

Capítulo cuatro:
Un príncipe que ha de venir

Capítulo cinco:
Lo que está escrito en el libro de la verdad


PREFACIO

El libro de Daniel es básico para la escatología y para el entendimiento del resto de las profecías bíblicas,
especialmente las del Apocalipsis. De la misma manera, el papel de Roma en las profecías de Daniel es
crucial para la consideración de los tiempos modernos que caen en la parte final del esquema profético.
Con el presente opúsculo se piensa simplemente a consideración algunos puntos cruciales que sirvan de
ayuda a las personas que desean internarse poco a poco en los tesoros de la escatología. Se aconseja, sin
embargo, que los estudios escatológicos no se aíslen ni se descentren del propósito central de la Palabra de
Dios, sino que más bien le sirvan como marco de referencia.
El opúsculo se escribió en el Paraguay durante el primer trimestre de 1983 a pedido de hermanos en Cristo
que participaron de exposiciones orales sobre el tema dadas por el autor en tiempo atrás. La nota preliminar
es posterior.
Las citas de las Escrituras se han tomado de la versión Reina-Valera de 1960. Para las citas de los libros
de los Macabeos se ha utilizado la versión Latinoamericana, cuyo texto consideramos aceptable, aunque no
necesariamente sus comentarios, los cuales juzgamos a veces tendenciosos, por lo cual no los aprobamos.

Gino Iafrancesco Villegas.

PRESENTACIÓN

No deseamos molestar, ni mucho menos ofender a nadie, con la presentación de este estudio de la profecía
bíblica; deseamos, sí, encarar esta porción de la Palabra divina, porque siendo efectivamente eso, Palabra de
Dios, no está de sobra en las Escrituras, sino que tiene su lugar correspondiente para un propósito del
Altísimo.
Dios desea que al estar comprometidos con Su causa, estemos enseñados en Su Palabra acerca del
desenvolvimiento de los planes divinos. Estamos confiados en que el estudio del tema escritural que aquí nos
ocupa, nos ayudará en la fe, en el fervor y en el discernimiento. De una cosa estamos seguros, y es del hecho
de que esas profecías están allí para nosotros de parte de Dios, y para nuestro provecho y el de Su gloria.
La intención, pues, que nos mueve al encarar este estudio, procura estar de parte de la verdad, y de la
verdad en amor. Repetimos, pues, que no es nuestro propósito ofender a nadie, ni indisponer el corazón de
ninguno contra alguien, sino más bien, el que nuestros ojos sean alumbrados por la deslumbrante luz de la
Palabra divina, de manera que podamos conocer mejor la voluntad de Dios y ajustarnos más estrechamente a
ella.
Las realidades evidenciadas pueden parecer quizá demasiado duras para alguna u otra persona, pero
recordemos que lo que estamos encarando es nada menos que una porción del tesoro de la revelación divina.
Deseamos, pues, imponer a nuestra exégesis la mayor honestidad e integridad porque la responsabilidad es
grande.
¿Por qué enfocar precisamente a Roma? porque, como veremos, ella está íntimamente relacionada con los
acontecimientos finales, y aunque, si bien, no los copa todos, si tiene en ellos un lugar muy preponderante. En
razón, pues, de la importancia que le concede la Palabra divina, iniciamos esta serie escatológica, Dios
mediante, enfocando a Roma en la profecía de Daniel.

ENCARANDO ASPECTOS BRANHAMITAS / índice y prefacio




ENCARANDO
ASPECTOS
BRANHAMITAS


Examen de las doctrinas del
Movimiento originado con
William Marrion Branham


por:

GINO IAFRANCESCO V.




Encarando Aspectos Branhamitas
Examen de las doctrinas del Movimiento originado con William Marrion Branham.
© Gino Iafrancesco V.
Ciudad del Este, Paraguay. 1983.
Los derechos son del autor. Se permite la libre repro­ducción total del presente documento y su distribución gratuita, con la única condición de citar la presente fuente, para que se pueda comprobar la fidelidad del texto.
Edición autoral.

Clasifíquese: Heresiología.







CONTENIDO

Prefacio


I       Suscinto resumen biográfico
II     A la par de los hechos
III     Alrededor de los oráculos
IV     Niveles distintos en el mensaje
V      La cuestión de Elías
VI     La caída, el sexo y la mujer
VII    La divinidad
VIII    El alma y el infierno
IX     La apertura de los Sellos
X      Escatología
XI     Breve reseña de la difusión del branhamismo
XII    Apéndice Documentario



PREFACIO

El presente libro de Gino Iafrancesco V., titulado: “Encarando Aspectos Branhamitas”, es el resultado de la experiencia del autor, después de haber pasado por el branhamismo durante sus primeros años de vida cristiana. Por la gracia de Dios, el autor percibió los errores y se retractó en forma oral y escrita poco después.  Se escribió este documento con el expreso propósito de ayudar a los que se encuentran en la situación en que estuvo el autor antes de su retractación. También se dirige a todas aquellas personas interesadas en el campo de la heresio­logía.
Este libro comenzó a ser escrito en Ciudad del Este, Paraguay, en febrero de 1981, y terminó de ser escrito en la misma ciudad, en agosto de 1983.  Los documentos que van en el apéndice, llevan cada uno su propia fecha.
El libro tuvo una circulación internacional en formato rústico; esta de internet viene de la primera edición de imprenta.

(12): APÉNDICE DOCUMENTARIO


Capítulo XII

APÉNDICE DOCUMENTARIO:

* Retractación de Gino Iafrancesco V.
* Carta de Moisés Concha Miche a Gino Ifrancesco V.
* Carta de Eubdulio García Canois a Gino Iafrances­co V.
* Carta de Gino Iafrancesco V. a Moisés Concha Miche.
* Carta de Rufino Terry R. a Gino Iafrancesco V.
* Carta de Gino Iafrancesco V. a Tom Hess y otros ancianos, denunciando a William Soto Santiago en Jerusalem.
* Sueños proféticos.




RETRACTACIÓN
de Gino Antonio Iafrancesco Villegas

Tobatí, Paraguay, enero 16 de 1981.
En la gracia de Dios, bajo Su misericordia, y delante del rostro del Padre revelado en Su Hijo Jesucristo, Señor nuestro; invocando el auxilio del Espíritu Santo.
Yo, Gino Iafrancesco Villegas, en lugar y fecha arriba indicadas, dirijo este escrito a aquellas personas que por algunas de mis enseñanzas pasadas fueron colocadas en una posición vulnerable, y que según lo mejor de mi entendimiento actual, se encuentran descarriadas del camino de la verdad; lo dirijo también a cualquier interesado.
Habiendo colaborado yo en tiempos pasados para que algunos se encaminaran en peligrosa dirección, hoy me siento responsable de hacer las retractaciones necesarias y las advertencias consiguientes con el fin, no sólo de limpiar egoístamente mis manos de la sangre, sino también y principalmente en beneficio de la liberación y salvación de los implicados, para la gloria de Dios ante Quien está todo y para Quien son todas las cosas.


Les ruego, pues, tolerancia y paciencia para soportar este escrito hasta su final y examinarlo responsablemen­te delante de Dios, pidiendo Su protección y guía,  y atendiendo al Espíritu Santo que puede operar en nuestras conciencias.  Permitidme, por favor, abrir mi corazón y entonces después de leído todo, juzgad.



En marzo de 1973, en Asunción, llegaron a mis manos algunos folletos de predicaciones de William Marrion Branham por mano de Delio Ruíz Díaz, quien a su vez las recibió de manos de Eugenio Paras; aunque me fueron prestadas con ciertas recomendaciones y sin identificación con los folletos de parte de aquel que me los prestaba, yo me interesé en la lectura de ellos.  Días después John Denis Baker me prestó tres folletos "Quitando el velo" de Óscar Galdona.  Todos estos folletos me interesaron y entonces yo mismo escribí a Venezuela una carta pidiendo ese tipo de literatura; de modo que después de un tiempo Miguel Bermúdez, venezolano, de paso por Paraguay me dejó una colección de folletos, y cuando José Torres trajo al Paraguay gran cantidad de literatura, yo la recibí y comencé a distribuirla en Asunción y en el interior del país; eran libros y folletos de William Marrion Branham y folletos de Óscar Galdona.  De las primeras lecturas entendí que el bautismo era en el nombre del Señor Jesucristo, de manera que urgido por mi conciencia me volví a bautizar.  Tal suceso causó un escándalo entre cristianos de Asunción, y por causa de eso y nuestra identificación con la doctrina de los folletos de William M. Branham y O. Galdona, fuimos excluidos de la comunión con varios grupos cristianos, junto conmigo, Adolfo Osorio, Ramón Ortigoza y J. D. Baker, los cuales fuimos declarados falsos profetas.  Entonces salimos al interior.  Visitamos Repatriación y Walter Infranz donde Marcelo Velázquez y parte de la congregación se esta­ban identificando también con la doctrina de tales folletos, de manera que nos consideramos unidos. Recorrí también Arroyos y Esteros, Tobatí, Colonia Stroesner, donde se formaron grupitos que aceptaban la doctrina de los folletos de W. M. Branham y O. Galdo­na; también recorrimos otros lugares, pero fue en estos donde se asentó la doctrina.  De manera que, por lo antedicho, me siento responsable por la difusión en el Paraguay de tales folletos y de la doctrina contenida en ellos, la cual yo mismo predicaba.  Dos años después, en 1975, y en cierto modo influenciados también por algunos casettes con predicaciones grabadas de Óscar Candelario, Adalberto Pérez, William Soto Santiago, Mario Pérez, puertorriqueños, y Miguel Bermúdez de Venezuela, comenzamos a entresacar de los folletos de W. M. Branham, mezclándolo con algunos versos de las Escrituras, la idea de que estábamos en una nueva dispensación, la del juicio, donde ya no se hablaba más en lenguas, ni se celebraba el memorial de la Santa Cena, y donde el Señor Jesucristo tenía Su nuevo nombre revelado en William Marrion Branham.  De manera que comenzamos a adorar a Dios en ese nombre; lo hacíamos delante de Dios por Jesucristo y no por medio del hombre W. M. Branham, pero creyendo que Jesucristo había revelado Su nuevo nombre allí.  No adorábamos a W. M. Branham el hombre, sino al único Dios por Jesucristo pensando que Su nuevo nombre fuese tal.  También afirmamos que la segunda venida de Jesucristo había comenzado a ser cumplida cuando la famosa nube de la historia de W. M. Branham apareció el 28 de febrero de 1963.  Esto lo dedujimos de los folletos.


A comienzos de 1976, por pedido propio, recibí de los Estados Unidos folletos de Paul Jones, el cual, basándose en citas de W. M. Branham, predicó la doctrina de las dos almas, o el alma vieja y el alma nueva; también la doctrina de la poligamia.  Estudiando tales temas en los folletos, adopté yo también la doctrina y la prediqué en Paraguay y en Santa Cruz, Bolivia.  Hoy me retracto completamente de tales enseñanzas;[1] explicaré el porqué más adelante.  También a comienzos de 1976 recorrieron Latinoamérica Adalberto Pérez de Puerto Rico y Miguel Bermúdez de Venezuela con la doctrina de William Soto Santiago, el cual preconizaba cuatro ministerios mayores mundiales de los cuales él era el maestro mayor y único intérprete autorizado de W. M. Branham.  Luego dio a entender que en él se cumplía Apocalipsis 11 diciendo ser a la vez Moisés y Elías y la segunda venida de Cristo glorificado. Se basaba en folletos de W. M. Branham, de quien decía era su precursor.  Entonces todo ese año estuve entre los grupitos resistiendo la interpretación de William Soto Santiago, el cual usaba las citas de W. M. Branham sacadas de su contexto.  Durante ese año el Espíritu Santo comenzó a hacerme notar mis errores, y poco a poco me fui retractando entre los hermanos.  El proceso de regreso fue marcado entonces por dos divisiones principales: La primera en Tobatí en enero de 1977, cuando nos separamos nacionalmente en dos grupos: los que rechazábamos la interpretación de William Soto Santiago y los que la seguían.  Con el grupo restante comencé una revisión lenta de nuestra fe, lo que nos llevó a mediados de1978 a otra división.  Ramón Ortigoza y Adolfo Osorio, de Asunción, se separaron de nosotros por asunto de autoridad.  Nosotros volvimos a colocar a la Biblia simple y llanamente sobre toda interpretación de los folletos, y a Jesucristo como la Única Voz autorizada.  Ellos continuaron aferrándose a la interpretación de W. M. Branham, hasta la fecha.  Hasta aquí la historia a grandes rasgos de los hechos.  Paso ahora a las retractaciones en particular y a la razón de ellas.


En primer lugar soy responsable por la difusión de errores y por poner, sin saberlo, el fundamento para otros de los cuales, por la gracia de Dios, no participé directamente. La razón de mi responsabilidad es debido a que repartí tales folletos, los cuales poco a poco se convirtieron en autoridad sobre la conciencia de mu­chos, llegando a repetirse lo que se decía en ellos más de lo que la Biblia simple y llanamente dice.  Por lo tanto me considero responsable y me retracto pública­mente pidiendo perdón y disculpas a todos los afectados de cualquier tipo, pues puse en manos de la gente cosas difíciles de manejar, las cuales en muchos causaron estragos.  Esto no significa que necesariamente todo en los folletos esté errado, pues éstos contienen también cosas buenas.


He aquí, pues, lo que por mi conciencia debo soste­ner: la autoridad, la última palabra, descansa en Dios mismo revelado a los hombres exclusiva y suficiente­mente por medio de Su Hijo Jesucristo, del cual dan testimonio suficiente las Sagradas Escrituras, las cuales, como registro inspirado de Dios, tienen autoridad superior en sí mismas y están escritas de la manera que Dios quiere que se lean (hablo de los originales); por lo tanto considero correcto creerlas y aceptarlas tal como están, sin agregarles ni quitarles nada, y sin necesidad de interpretarlas, explicarlas o acondicionarlas por medio de otras revelaciones ajenas a ellas, o por medio de especulaciones, términos y definiciones extrabíblicos y meramente humanos.  Ellas son comprendidas directa­mente por iluminación del Espíritu Santo, que las inspiró, y cuando la letra de ellas es vivificada por el Espíritu, entonces es confirmada y dice exactamente lo que está escrito. El Espíritu y la letra de las Escrituras van juntas, y según Jesucristo, no pueden ser quebran­tadas. Por lo tanto, la verdad brota directamente de ella, y es necesario aceptarla en toda la fidelidad de su declaración y en el espíritu de su contexto; es preciso no filtrarla con filtros tomados desde afuera, los cuales enturbian su comprensión y colorean sus declaraciones, deformándolas.  Deberíamos, pues, preguntarnos: ¿De dónde proviene mi entendimiento de la Biblia? ¿Del Espíritu de ella misma? ¿o de un elemento extraño a ella, interpuesto entre mí y ella para acondicionarla?  Enfrentemos la evidencia directa de las Escrituras, recibamos su testimonio y no la oscurezcamos con conceptos preconcebidos que vienen de otras fuentes, no necesariamente divinas, sino más bien humanas y hasta diabólicas.  El nuevo Pacto de Dios con el hombre por medio de Jesucristo consiste también precisamente en eso: Una promesa de revelación de Dios a cada uno de Sus hijos, y tal revelación es por lo tanto consecuente con su testimonio escrito, pues Él no puede contradecir­se.  Cualquier revelación que esté en pugna con las Sangradas Escrituras no es de Dios, pues él no se contradice.  Desechemos todo lo que contradiga la letra y el espíritu de las Escrituras.


El Espíritu Santo, las Sagradas Escrituras y el Cuerpo de Cristo tienen una misma voz y se confirman mutua­mente.  Lo que leemos de las Escrituras y no entende­mos, debemos dejarlo tal como está y simplemente repetirlo así sin modificarlo; cuando sea comprendido dirá exactamente lo mismo que decía cuando leíamos y no entendíamos. Así que conservemos no solamente el espíritu sino también la forma de las palabras.  Dios da no solamente la revelación, sino que enseña también las palabras que expresan mejor esa revelación; esas palabras son la letra de las Escrituras. ¡Guardémoslas!
Al ir entendiendo esto y sosteniéndome en ello, me abrí a la declaración llana y exclusiva de las Escrituras; el Espíritu Santo siguió ayudándome entonces, y fue poniendo en evidencia aquellos errores que entraban en contradicción con las declaraciones expresas de ellas.  Entonces comprendí lo que ellas verdaderamente dicen acerca de la identificación de Cristo y de Su venida, Su identidad.


Él es el Hijo Unigénito, el Verbo de Dios que estaba con el Padre, por medio de quien Dios hizo todas las cosas; siendo el resplandor de Su gloria y la imagen misma de Su substancia;[1] la imagen de Dios, del Dios invisible, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que siendo en forma de Dios, se humilló a sí mismo haciéndose semejante a los hombres cual siervo, [el Verbo se hizo carne, Jesucristo es venido en carne], y concebido virginalmente en María, nació y cumplió las profecías correspondientes al Mesías; fue tentado en todo conforme a nuestra semejanza, pero sin pecado, obediente hasta la muerte; muerto como Cordero expiatorio por los pecados del mundo y resucitado al tercer día corporalmente, aparecido así durante cuarenta días a sus discípulos, y tomado de entre ellos al cielo corporalmente, sentado a la diestra de Dios, presentándose como ofrenda, mediador e interce­sor; hecho Señor para gloria del Padre sobre todos los cielos, en el Lugar Santísimo, esperando que todos sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies, y el último será la muerte.  Volverá entonces tal como se fue, corporalmente, en gloria y majestad, y miraremos al que traspasamos.  En Su venida seremos transformados o resucitados.  Con respecto a Su nuevo nombre, del cual habla la Biblia, sostengo con ella que aquel nombre escrito en su frente ninguno conoce sino Él mismo; por lo tanto, ningún hombre, ni aun William Soto Santiago, ni yo, puede decir qué es ese nombre.


Y puesto que Él se fue corporalmente, volverá también así en gloria; de manera que cualquier otro hombre que no sea Jesús de Nazareth y que diga ser el Hijo del Hombre, o que sostenga que el tal está aquí o allí, es clasificado por Jesús, según las Escrituras, como falso profeta o falso cristo; pues la encarnación del Verbo permanece en Jesucristo. ¡Jesús es el Cristo! ¡Quien lo niegue es el mentiroso! No importa qué milagros y señales ostente alguien; eso nunca será criterio para aplicarle el honor del Hijo del Hombre.  Acerca de esto advirtió Jesús diciendo a sus discípulos que vendrían días en que deseando ver los días del Hijo del Hombre, nos dirían: ¡Helo allí, helo aquí!  Pero agregó Jesús diciendo: Mas no lo veréis, no vayáis, ni los sigáis, ni creáis.  Nadie sabe tampoco el día de Su venida, aunque podamos saber, por las señales, cuando está cerca.  De modo que hasta que Él vuelva corporal­mente seguiremos recordando Su muerte por nosotros con el pan y el vino en memoria de Él; e igualmente, hasta que en Su venida seamos transformados o resuci­tados corporalmente, cuando venga lo perfecto, estare­mos ejercitando en el espíritu y por Su Espíritu, todos los dones legados a Su Iglesia para su desenvolvimiento en la tierra.  Con esta confesión, corrijo, pues, mis enseñanzas pasadas.


Hago igualmente retractación pública de mis ense­ñanzas, tanto en Paraguay como en Bolivia, que derivé de los folletos de Paul Jones basados en citas de W. M. Branham, en lo referente a los temas del alma y de la poligamia, tal como se encaran en los folletos de los autores mencionados.  En el presente (lugar y fecha arriba indicados), sostengo con la Escritura, que el hombre está compuesto en su orden, de espíritu, alma y cuerpo; siendo el espíritu el asiento de la conciencia, la intuición y la comunión con y aprehensión de Dios.  El alma (la psique) es el asiento de la mente, las emocio­nes y la voluntad; el cuerpo, el asiento de los sentidos.  La persona renace cuando recibe en su espíritu la vida de Cristo por medio del don de la fe.  El que se une al Señor un solo espíritu es con Él,[2] siendo así templo del Espíritu Santo.


Con respecto a la enseñanza de la poligamia según interpreta Paul Jones de W. M. Branham de su folleto "Divorcio y casamiento", parte de cuya interpretación yo adopté, de lo cual ahora me retracto, presento la simple razón de mi retractación.  En el Nuevo Testamento simplemente se declara de Jesús: Quien repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.[3]  Marcos y Lucas dicen lo mismo con excepción de la salvedad.  También Pablo, en nombre del Señor, dice que el marido no abandone a su mujer y que ésta no se separe del marido, y si se separa, quédese sin casar, o reconciliese con su marido, pues está ligada por la ley al marido mientras este vive.[4]  Los ancianos y los diáconos de la iglesia sean maridos de una sola mujer.[5]  Siendo Cristo el postrer Adán, todo lo que fue introducido por la caída es crucificado en Su cruz, comenzando con la resurrección un nuevo régimen del Espíritu, donde éste vivifica nuestra carne mortal; el principio es redimido; la monogamia vuelve con el principio.


En lo relacionado al tema de "la simiente de la serpiente" tal como es encarado en los folletos de W. M. Branham y Óscar Galdona, yo escojo simplemente repetir con la Escritura que de una sola sangre Dios hizo todo el linaje de los hombres;[6] también a partir del diluvio todos descendemos de Noé, y por lo tanto de Adam, por el cual el pecado pasó a todos los hombres.  Cuando Adam conoció a Eva su mujer, ésta concibió de éste y dio a luz a Caín, como se lee en Génesis 4.1.  Espiritualmente, Caín era del maligno. La salvación no depende del nacimiento natural, pues toda maldición fue llevada por Cristo en la cruz; la salvación está relacionada con el nuevo nacimiento, del Espíritu, mediante Jesucristo.  De manera que por ser descen­dientes de Adam, no de Caín, es que los hombres son por naturaleza hijos de ira, siendo renacidos por medio de la fe en Jesucristo todo aquel que verdaderamente cree en Él y recibe Su vida para vivir por ella.  De modo que la salvación es por gracia mediante la fe, y no por obras humanas ni descendencia natural.  Cristo Jesús murió por todo el mundo, y Dios quiere que todos sean salvos.  Su elección antes de la fundación del mundo es en Cristo, y todo aquel que esté en Él es acepto por medio de Él ante Dios.  Por todo esto, debo retractarme de haber repetido y enseñado apresuradamente, e igualmente repartido folletos, donde este tema, de la "simiente de la serpiente", es encarado en forma confu­sa, atribuyendo la caída al sexo, y dando una idea errada de la predestinación.  Con la Escritura debo sostener hoy que el sexo fue creado por Dios, bueno desde el principio, para vivirse dentro del matrimonio y para la reproducción del género humano.  Dios mandó fructificar y multiplicarse al varón y a la hembra, y los bendijo Dios queriendo que fuesen una sola carne.[7]  No puedo entonces repetir que la mujer haya sido el árbol prohibido, ni el sexo, pues Dios mismo lo ordenó, y aún antes de ser creada la mujer, ya estaba en el Edén el árbol de la ciencia del bien y del mal.


También veo la necesidad de enfocar algo en lo relacionado con la apertura de los siete sellos, los cuales solamente el Cordero puede abrir.  El Cordero no es el Espíritu meramente, sino la encarnación del Verbo cual Jesucristo.  Leemos de la Biblia que cuando el Cordero abre realmente los sellos, ocurren entonces los eventos allí descritos; no se trata sólo de una predica­ción acerca de ellos, sino del acontecimiento mismo. ¡El mediador es Jesucristo Hombre!  Y hasta que Él no aparezca corporalmente es porque no se ha levantado de la diestra del Padre para reclamarnos en rapto. ¡La intercesión continúa!
Él es sacerdote según el orden de Melquisedec para siempre por juramento divino.
Con este escrito pretendo, pues, deslindar mi posición actual, retractándome públicamente de lo que he reconocido como error doctrinal, y pido perdón a todo aquel que por mi culpa, apresuramiento e imprudencia haya sido perjudicado, engañado o mal encausado.  Ruego examinar sinceramente las declaraciones de esta retractación, y ver si hay verdaderamente en las Escritu­ras motivo para ella; yo encontré y prefiero la vergüenza antes que hallarme voluntariamente torciendo la Palabra de Dios. Si hay algo que no entendemos, es mejor morir dejando pendiente una pregunta sincera en las manos de Dios, esperando en el Señor, que aventurarse a correr con conjeturas propias o ajenas.  Es mejor renunciar al mérito carnal de nuestra teología y dejar que sólo Cristo sea nuestra sabiduría. ¡Que la sangre de Jesucristo nos siga limpiando!  En ella confío profunda­mente y me amparo.
Consciente y voluntariamente:
(Fdo.): Gino Antonio Iafrancesco Villegas
Tobatí, Paraguay, Enero 16 de 1981.

 
CARTAS RELACIONADAS

LA NUEVA JERUSALEM - PERU
La Nueva Jerusalem Eterna,
Paucartambo ‑ Pasco ‑ Perú.  S. A, 0008
Dom. 2 de Enero de 1983
Señor
Gino Iafrancesco Villegas
ASUNCIÓN
Mi muy apreciado hermano en Jesucristo:
Por medio de la presente me es muy grato saludarte después de los largos 7 años atrás cuando tuve la grata oportunidad de conocernos en la casa del hermano Eugenio Paras, y después fuimos para Argentina, Córdoba, mas con el hermano Ortigozo.
Siempre conservo nuestra cordial amistad fraternal en la fe en Jesucristo.
Cuando alguna vez pases por el Perú, mi humilde hogar es también tuyo; eres bienvenido.
He recibido un cuadernillo de copia fotostática de tu RETRACTACIÓN, del 16/1/81.  Y la he leído minuciosa­mente por dos veces.


Te agradezco mucho, mi hermano, por hacerme llegar tu testimonio valiente de Retractación a la Verdad genuina.
Dicho sea de paso, te felicito por tu valentía personal y por la bondad divina que te haya hecho volver a las Sagradas Escrituras.
Saludos a los hermanos Paras, y a los otros si todavía se recuerdan de este su humilde servidor.
Y no te olvides, siempre escríbeme, y para mí será una satisfacción.
Sin otro particular, me despido hasta otra oportuni­dad, siempre tuyo.
(Fdo.): Moisés Concha Miche

La Nueva Jerusalem Eterna,
Paucartambo ‑ Pasco ‑ Perú.  S. A, 0008
6 de Enero de 1983
Señor
Gino Iafrancesco Villegas
ASUNCIÓN
Por la presente me dirijo ante usted con todo respeto. El objetivo de la presente es hacerle ver la realidad de su caso personal.


Yo tuve la oportunidad de oír su Retractación cuando nos leyó el hermano Moisés Concha Miche, y después le pedí que me prestaran la copia; me la prestó y la leí como 4 veces.
Yo tengo que ser franco con usted:
En ese panfleto de tu retractación lo que hablas es una cosa boba; en otras palabras, tú eres un pobre bobo, un idiota.
Tú eres como una mujer prostituta que estás convi­viendo sexualmente con cualquier hombre.  Y ahora tú piensas que con enviar tu panfleto de Retractación, nos convences a otros bobos como tú; lo primero debes de haberle mandado a tu vieja madre y abuela. ¡Quién sabe te crea eso!
Tú eres como un perro busca hueso; donde te dan un buen hueso ahí te quedas cubriéndote con la Santa Biblia tus artimañas, tu cuerpo mañoso, lascivo, concu­piscente, vanaglorioso, flojo, ocioso, vagabundo, homosexual.  Ahora te han ofrecido unos huesos denominacionales, huesos podridos.  Prácticamente tú has nacido para eso, para andar tras los huesos podri­dos denominacionales.
Tú eres un cobarde, un hipócrita, un sin nombre, un creído, sabelotodo, serpiente, reptil de cisternas rotas.


Ahora es cuando verdaderamente te toca pensar, meditar, arrepentirte.  Antes que definitivamente se te cierre la puerta de la misericordia del Señor de señores y Rey de reyes William Marrion Branham Elohim. Él es el eterno juez supremo.
Si hoy no te cae juicio de maldición eterna, para el final te caerá.
Ahora yo no te digo nada de Soto, es otro enredado en asuntos de otro sistema de adeptismo y proselitismo, negocio económico, de ofrendas, de diezmos de diez­mos, etc., y mujer.
Mira, amigo Gino, yo te aconsejo conscientemente que hoy mismo arrepiéntete y vuelvas a tu Rey de reyes y Señor de señores William Marrion Branham Elohim, Juez Supremo Eternamente.
Contéstame a la dirección del hermano Moisés Concha Miche.
Su atto. y SS. En el Señor.
(Fdo.): Eudulio García Campos.

Paraguay, Ciudad Stroesner, 5‑IX‑1983.
Mi apreciado Moisés:


Te saluda Gino en la misericordia de Dios por Jesucristo.  Habiendo recibido tu carta ya hace algún tiempo, me animo a escribirte de nuevo, pues algunas de tus frases, si no las entendí mal, me dieron esperan­zas de un diálogo más aplomado.  Te había enviado mi retractación de ciertos aspectos branhamitas; y en tu respuesta, repito, si no lo entendí mal, te alegrabas de que la bondad divina me hubiese concedido en Su gracia retornar a la Verdad genuina de las Sagradas Escrituras; por lo cual un rayo de esperanza cruzó en mi corazón de que sin fanáticos prejuicios y sin apresuradas reacciones, y con honesta valentía y sinceridad, a la vez que con prudente humildad, podría abrirte más amplia­mente mí corazón, y hallar en ti una correspondencia madura y sensata, a la vez que sincera; pero con esa sinceridad noble que procura tan sólo el honor de la verdad.  Ojalá que yo haya entendido bien esas frases que me dieron alguna esperanza; de otra manera, te ruego me lo hagas saber claramente.  Pero a pesar de todo, como si internamente hubiese entendido bien, me estoy arriesgando a molestarte un poco más; y es que te estoy enviando, en borrador, un adelanto del libro que deseo publicar, Dios mediante, "encarando aspectos branhamitas”.


Mucho te agradezco el hecho de que te hayas moles­tado en leer mi retractación más de una vez, y además haberla participado a la congregación.  Ahora, pues, como en tu carta me dejabas abierta la puerta de la comunicación, con un poco de esperanzada osadía me atrevo a entrar por ella para presentarte el libro que estoy enviándote en fotocopia.  Comencé a escribirlo en 1981, pero apenas lo terminé este año. Si lo juzgas digno de leerlo, y hallas que sería de utilidad difundirlo, entonces queda también en tus manos.  No quiero, sin embargo, utilizarte como mi propagandista, pero sí deseo para lo que juzgo verdadero y en lo cual tengo responsabilidad, hallar un lugar común donde la causa de la verdad se asiente y cumpla su cometido, con el concurso de los que estamos por ella.  Tengo la impre­sión de que no he sido lo suficientemente delicado; te ruego disculpes mi desborde.  En caso de que quisieres escribirme, puedes hacerlo a la misma dirección donde enviaste la carta anterior: Calle Avalo Sánchez 855, Asunción, Paraguay.
Saludos respetuosos para toda tu familia y la congre­gación, en especial a quien por la misma fecha de tu carta me envió también una.
Esperando tu respuesta, me despido:
(Fdo.): Gino Iafrancesco Villegas.

LA  NUEVA  JERUSALEM - PERU
La Nueva Jerusalem, Paucartambo‑Pasco. Perú. S.A. 0008, 07 de Octubre de 1983.
Sr. Dn.
Gino Iafrancesco Villegas
Asunción
Mi reconocido amigo y hermano Gino:


Reciba saludos de parte de este su amigo y hermano en Cristo, Rufino Terry R., encargado de la oficina del hermano Moisés Concha Miche aquí en La Nueva Jerusalem.
Acabo de recibir una correspondencia de parte suya a nombre del hermano Moisés, y de inmediato lo hice saber a él, que se encuentra en Lima a 4000 kl. de distancia de donde le estoy escribiendo.
Hace un instante estuve conversando con él por Radio Trasmisor y me dijo que le escribiera y lo saludara muy afectuosamente.  Y le hice saber de su libro.  El hermano Moisés, está muy contento y cre lo va mandar a publicar en la imprenta, un millar, si económicamente nos es posible.
Toda la congregación la leeremos esta tarde y creo nos gozaremos grandemente, y próximamente le escribi­rá el mismo hermano Moisés Concha Miche, cuando él regrese del viaje a los Estados Unidos de América, que posiblemente será a mediados del presente mes y año en curso.
Sin otro particular suyo en el Señor Jesucristo,
(Fdo.):  Rufino Terry R.

CARTA - DENUNCIA
Contexto histórico.-


Durante el mes de octubre del año 2005, por esas cosas misteriosas de la soberanía divina, nos encontra­mos en Jerusalem, Israel, William Soto Santiago y quien esto suscribe. Después de haber denunciado por escrito el peligro que significaría su participación en la Convo­cación a Jerusalén como Casa de Oración para Todas las Naciones, con una nutrida participación de delega­dos de más de noventa países del mundo, los organiza­dores de la Convocación en Jerusalem me pidieron que sostuviera los cargos directamente en la cara de William Soto Santiago y sus pastores acompañantes, lo cual sucedió en la tarde del 7 de octubre de 2005 en el kibuts hotel Ramat-Rahel de Jerusalem. Considerados los pormenores de tal sesión, la dirección de la Convoca­ción en Jerusalem decidió retirar la participación de William Soto Santiago en aquella asamblea mundial en Jerusalem. No obstante, se repartieron libros suyos y se le dejó hablar en el Parlamento de Israel, pues pretendía presentar la restauración de Israel a través del “Mesías”, pero sabiendo nosotros a quién se refiere. Las adverten­cias, no obstante, fueron hechas. Acerca de todos estos acontecimientos se trató también abiertamente en un foro a través de la televisión internacional en el canal Enlace, durante el mes de noviembre de 2005. A continuación, la carta denuncia presentada en Jerusa­lem el 4 de octubre de 2005:
Jerusalem, 4 de octubre de 2005.
Apreciado hermano Tom Hess


y apreciados hermanos ancianos que le acompañan:
Se subscribe: Gino Iafrancesco V., de Colombia.
¡Paz en Jesucristo!
Llegado al hotel anoche, me sorprendí al leer la programación de la presente Convocación a Jerusalem para Todas las Naciones, y encontrar que se le daría abierta participación a William Soto Santiago el sexto día de la Conferencia.
Probablemente, por no pertenecer ustedes al área de Latinoamérica, no conocen quién es William Soto Santiago; pero quien aquí subscribe, conoce muy quién es. Y como atalaya, no puedo callar, sino advertir a los organizadores acerca de quién se trata.
En Latinoamérica es bien conocido por presentarse a sí mismo como el Ángel de Jesucristo. Anteriormente, en la década de los años ‘70s, William Soto Santiago era seguidor de William Marrion Branham, a quien presen­taba como Dios manifestado en carne, y enseñando que el nuevo nombre de Jesucristo era William Marrion Branham.
Lugo William Soto Santiago se presentó como el maestro mayor a quien debían sujetarse todos los demás ministerios puesto que a él supuestamente había sido revelado el nuevo nombre. Después de esto, presentó su ministerio como si fuera el de Moisés y Elías de Apoca­lipsis 11 a través de su persona.


Enseñó que la segunda venida de Cristo tenía varias partes: la primera de las cuales, con Voz de Aclamación, decía haberse cumplido en Branham, y la continuación en su precursado William Soto Santiago que supuesta­mente era el Ángel de Jesucristo que presentaba esta otra etapa de Su segunda venida, para anunciar el día de venganza, habiendo cambiado la dispensación.
Se presenta a sí mismo como la única voz autorizada de Dios en la actualidad para recoger a la simiente escogida especialmente de Latinoamérica y el Caribe. Habla sutilmente induciendo indirectamente a sus seguidores.
Heredó además las her4ejías de Branham, tales como el sabelianismo, la simiente de la serpiente y otras. Quien esto subscribe conoce esto de primera mano, pues ha debido combatir tales cosas en varios países de Latinoamérica. Ha sido William Soto Santiago recibido por sus seguidores en varios aeropuertos latinoamerica­nos como si se tratase del Hijo de David, debido a su inducción a sus seguidores.
Se subscribe:
Firmado: Gino Iafrancesco V., de Colombia.


SUEÑOS PROFÉTICOS[1]
Sueño de la crisis branhamita.-

Durante la época en que incursioné en el Branhamis­mo, un tiempo antes de retractarme, tuve un sueño: -Soñé que junto con Ramón Ortigoza piloteaba una avioneta. Yo era el piloto y Ramón el copiloto. Mientras volábamos, un grupo de palomas volaba delante de nosotros. Entonces una Voz de lo Alto nos dijo: -“Sigan siempre la ruta de las palomas”.- Y así lo hicimos por algún tiempo. Pero en un determinado lugar había como un gran obstáculo, una gran montaña difícil de superar. Las palomas volaron por encima de las monta­ñas y siguieron derecho, pero nosotros no pudimos ganar la altura suficiente en nuestra avioneta para seguirlas, de modo que para no chocar, desviamos a la izquierda y caímos a un costado y destruyó nuestra avioneta. Estábamos en un lugar perdido.  De pronto miré y vi que en ese paraje estaba William Marrion Branham. Yo pensé dentro de mí en el sueño: -¿qué hace este extranjero en este lugar?- Entonces me di cuenta que para salir de ese lugar, sólo se podía hacer rodeando un desfiladero de la montaña por una senda muy estrecha. La Voz de lo Alto entonces me dijo: -“De este lugar solamente se puede salir de a uno”.- Efectiva­mente, con Ramón trabajábamos en la obra juntos por unos años buscando la restauración de la Iglesia; pero nos desviamos al Branhamismo. Ese era el obstáculo a superar y el paraje perdido. La gracia del Señor me concedió comprender los errores de Branhamismo una vez que le encomendé entera e incondicionalmente el asunto al Señor. Entonces tuve que salir paso a paso y con cuidado, retractarme y refutar los errores. Pero Ramón Ortigoza no entendió mi posición, ni aceptó mi retractación; y él quedó en ese lugar hasta la fecha (escribo esto en enero de 1995). ¿No escribí algo de esto también en el libro “Encarando aspectos branhamitas” con el texto de mi retractación y cartas relacionadas?

Sueño y avisos acerca de problemas ministeriales.-


Por la misma época del sueño del accidente branha­mita de la avioneta, y la salida de tal paraje, tuve otras advertencias acerca de nuestra relación con Ramón Ortigoza. Soñé que los dos llegábamos juntos a un cruce de caminos donde había mucho barro. Aunque caminá­bamos juntos, sin embargo, al llegar a tal cruce, yo salté por encima de un gran charco con barro. Entonces me volví para esperar a que Ramón saltara, pero antes de que lo hiciera, una Voz desde lo Alto nos dijo: -“Tengan mucho cuidado, porque en este lugar acostumbra a haber siempre un poco de barro. Voluntad y tranquili­dad; y esperen siempre en la voluntad perfecta de Dios”.- Entonces desperté del sueño. Por aquellos días analizábamos con Ramón en la Biblia, y en los escritos de William Marrion Branham y de Paul Jones, lo relativo al matrimonio, divorcio, recasamiento y poligamia. Ese fue uno de los temas en que comencé a disentir de William Marrion Branham mientras estaba en Bolivia a principios de 1976. Precisamente antes de dar un mensaje sobre el tema en Santa Cruz de la Sierra, el Espíritu Santo me indicó los pasajes de las Escrituras que me hicieron disentir de William Marrion Branham al respecto. Pero Ramón Ortigoza siguió la interpretación poligámica que Paul Jones demostró ser la enseñanza de William Marrion Branham, de la cual yo me retracté; pero no Ramón, sino que más bien algunos practicaron. En una madrugada, al despertar de este sueño con Ramón, preocupado me puse a interceder. Entonces al comenzar a dormitar de nuevo, Aquella Voz de lo Alto me dijo: -“Encontré que esta oveja mía era una persona débil”.- Entonces desperté de nuevo y seguí orando. Pero al volver a dormitar, la Voz de lo Alto me dijo: -“Queriendo hacer cabriolas con las riendas, se enredó en ellas”.- Más tarde, mientras conversaba con Ramón acerca de estas cosas y de mi retractación del Branha­mismo en tales aspectos que yo consideré heréticos, a los largo de una avenida, el Espíritu Santo cargó mi espíritu con una profunda carga, tristeza, intercesión y premonición acerca de Ramón. Todo esto fue antes de la caída de algunos en la poligamia, mientras el Señor me sacaba del Branhamismo.
Lobos.-[2]
En el año de 1976, durante un campamento en Caacupé, Paraguay, mientras cantábamos cantos de amor y comunión, el Espíritu me mostró a dos personas allí presentes, y me dijo: -“Estos dos son lobos”.- Al mes se supo que estaban visitando subrepticiamente las casas de los hermanos, predicando la falsa doctrina del falso profeta y falso mesías William Soto Santiago. Las congregaciones entre las que trabajábamos se dividieron a lo ancho del Paraguay.


[1]Estos dos sueños proféticos fueron tomados de la obra de este mismo autor titulada: Los Pequeños Libros, numerales 20 y 21. Bogotá 1999.
[2]Una palabra de ciencia recibida del Señor, que ha sido también tomada de la obra de este mismo autor titulada Los Pequeños Libros, y que trata del tema de este libro.


[1]Cfr. Hebreos 1:3; Filipenses 2:6
[2]Cfr. 1 Corintios 6:17
[3]Cfr. Mateo 5.32; 19:9.
[4]Cfr. 1 Corintios 7:10-13; Romanos 7:2,3.
[5]Cfr. 1 Timoteo 3:2; Tito 1:6.
[6]Ver Hechos 17:26
[7]Ver Génesis 1:27-28,31